No hay ninguna mamá que no le guste dormir, ¿verdad? Quiero decir, si la hay, nunca los he conocido. Mi primera hija tuvo un reflujo grave y gases que realmente interrumpieron su sueño durante los primeros meses de su vida. Así que, cuando mi segundo vino y durmió como un ángel, ¡me sentí como si hubiera ganado la lotería! Hasta que….las primeras semanas de sueño profundo y profundo del recién nacido desaparecieron. Cuento mi experiencia en esta web: https://www.bebes30.com/3-semanas-de-embarazo/

Ella (como muchos otros recién nacidos) durmió, comió, hizo caca y durmió un poco más durante sus primeras dos semanas. La envolvimos con pañuelos tradicionales y nunca luchó contra ellos o parecía tener problemas con ellos. Después de unas cuatro semanas, empezó a pelear de verdad con sus pañuelos. Me despertaba con sus gruñidos y retortijones porque intentaba con todas sus fuerzas sacar las manos para poder tocarse la cara! Así que probé dejarla sin montar y con los brazos agitados, ¡tan mal!  Pasamos de tener estiramientos de cuatro horas entre comidas a despertarla cada hora. Eso no era volar conmigo, así que pasé una noche sin dormir, entre despertador y despertador, haciendo un poco de investigación. Lo que descubrí fue el Swaddle de Love To Dream!