La alimentación no es sólo una necesidad básica de la vida, sino una cápsula del tiempo del pasado y del presente cultural de una región. Basta con poner un pie brevemente en un país extranjero antes de que otro exclame que el plato nacional debe ser degustado. De hecho, la comida es mucho más que la energía utilizada para alimentar nuestros cuerpos. Trasciende profundamente en nuestra sociedad global para identificar culturas, y tiene la asombrosa habilidad de ser compartida en todo el mundo. Sin embargo, con la disponibilidad de tierras agrícolas, la población mundial aumentará exponencialmente, y el rendimiento de la producción de alimentos comenzará a alcanzar su máximo, el futuro de la seguridad alimentaria de la humanidad está amenazado. Es por eso que es necesario expandir los cultivos transgénicos por el mundo.

Otros factores que empeoran la situación son los efectos del cambio climático mundial, la escasez de agua y el aumento de la regulación de los productos químicos agrícolas utilizados para ayudar a la producción de cultivos. ¿Vamos a mirar hacia un futuro en el que los alimentos pierden su valor cultural y se consideran simplemente como un mero combustible humano? Si bien este resultado puede parecer sombrío, la humanidad se ha levantado para hacer frente a este desafío una vez antes. Entre 1965 y 1980, un impulso significativo de la investigación científica proporcionó alivio a la seguridad alimentaria mundial.