Resonancia magnética para cuidar la diabetes

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febrero 25, 2019

Los islotes microencapsulados suelen inyectarse flotando libremente en la cavidad peritoneal, por lo que la posición de los injertos sigue siendo difícil de alcanzar después del trasplante. Este estudio tiene como objetivo evaluar la resonancia magnética (RM) como un medio no invasivo para rastrear las células productoras de insulina microencapsuladas después del trasplante en los diabéticos. Las células productoras de insulina encapsuladas (MIN6 e islotes humanos) fueron etiquetadas con microesferas magnéticas (MM), evaluadas para determinar su viabilidad y secreción de insulina, y se tomaron imágenes in vitro usando una RMN de grado clínico 3 T e in vivo usando tanto una RMN de grado clínico 3 T como una RMN de grado de investigación 11.7 T.

Las imágenes fluorescentes demostraron la captación de MM tanto en el MIN6 como en los islotes humanos sin cambios en la morfología y viabilidad celular. El etiquetado MM no afectó a la respuesta de la glucosa de los MIN6 encapsulados e islotes in vitro. El MIN6 in vivo encapsulado con la etiqueta de MM normalizó los niveles de azúcar cuando fue transplantado a ratones diabéticos. La RM in vitro demostró que las microcápsulas individuales, así como los grupos de células encapsuladas y etiquetadas con MM, podían visualizarse claramente en los fantasmas de gel de agarosa. El MIN6 encapsulado in vivo y etiquetado con MM se pudo visualizar más claramente dentro de la cavidad peritoneal como hipointensidades discretas utilizando la RMN de alta potencia de 11,7 T, pero no la RMN de grado clínico 3 T. Este estudio demuestra un método para realizar un seguimiento no invasivo de las células productoras de insulina encapsuladas mediante el etiquetado MM y la RMN.

 

Preguntas sobre la ingeniería genética

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marzo 7, 2018

Hoy vamos a tener un pequeño artículo sobre ingeniería genética. A menudo sorprende a la gente aprender que el transgénico comúnmente causa menos trastornos a las plantas que las técnicas convencionales de mejoramiento. Pero igualmente profunda es la comprensión de que las últimas técnicas de transgénicos, junto con una rápida expansión de la capacidad para analizar cantidades masivas de material genético, nos permiten hacer cambios súper modestos en los genes de las plantas de cultivo que permitirán a los agricultores producir más alimentos con menos impactos ambientales adversos. Tales cambios super-modestos son posibles con la edición del genoma basada en CRISPR, un poderoso conjunto de nuevas herramientas genéticas que está liderando una revolución en biología.

Mi interés en los cultivos transgénicos nace de mi deseo de ofrecer un control más eficaz y sostenible de las enfermedades de las plantas a los agricultores de todo el mundo. Las enfermedades a menudo destruyen entre 10 y 15 por ciento de la producción potencial de cultivos, resultando en pérdidas mundiales de miles de millones de dólares anuales. El riesgo de pérdidas relacionadas con la enfermedad constituye un incentivo para que los agricultores utilicen productos de control de la enfermedad, como los plaguicidas. Por todo ello el debate sobre la utilización de la ingeniería genética es muy relevante. Una de mis áreas de mayor experiencia es el uso de pesticidas para el control de enfermedades. Los plaguicidas ciertamente pueden ser útiles en los sistemas agrícolas de todo el mundo, pero tienen desventajas significativas desde una perspectiva de sostenibilidad. Si se usan de manera inapropiada, pueden contaminar los alimentos. Pueden representar un riesgo para los trabajadores agrícolas. Y deben ser fabricados, enviados y aplicados – todos los procesos con una huella medioambiental mensurable. Por lo tanto, siempre busco reducir el uso de plaguicidas ofreciendo a los agricultores enfoques más sostenibles para el manejo de enfermedades.

Para acabar en este gran artículo que nos ha salido sobre ingeniería genéticaUn ejemplo sorprendente de cómo un pequeño cambio genético puede marcar una gran diferencia en la salud de las plantas es la estrategia de “eliminar” un gen vegetal del que los microorganismos pueden beneficiarse. Los microorganismos invasores a veces secuestran ciertas moléculas de las plantas para infectarse a sí mismos. Un gen que produce tal molécula vegetal se conoce como gen de susceptibilidad.